Meditar-reflexionar-discernir.

  Pueden parecer sinónimos y desde luego, lo son según desde donde miremos esto de MEDITAR y REFLEXIONAR … por lo que vale la pena detenerse para extraer de ellas algo más que nos lleve a también extraer de nosotr@s:

  Meditar dice la RAE es: 

 pensar y considerar un asunto con atención y detenimiento para estudiarlo, comprenderlo bien, formarse una opinión sobre ello o tomar una decisión. Orar mentalmente sobre algún tema religioso o trascendente.

  Meditar viene del latin meditare  (considerar) y deriva de la raíz indoeuropea med (medir, tomar medidas adecuadas), verbo medere ( cuidar, tratar), de aquí el término medicina, médico.

  Meditación viene del latín meditatio, que indica algún tipo de ejercicio espiritual que no necesariamente religioso, por lo que se reserva el término contemplación para este espacio religioso o espiritual;

  Luego, nos definen reflexionar como sinónimo de meditar, con la salvedad de reservar este segundo término para la práctica yóguica. Advertimos entonces, que podemos ser reflexiv@s sin haber dado lugar a una práctica meditativa y, aunque reflexionar suponga un estado de reposo que a veces nos haga confundir un modo de pensar con este primero (meditación) que busca ser un modo de pensar, sentir, actuar y vivir.

  Y ya que estamos, porqué no también traer el término DISCERNIR, que se entiende como: distinguir por medio del intelecto una cosa de otra o varias cosas entre ellas. Conceder u otorgar a una persona un honor, un premio, un cargo honorífico, etc.  Virtud o valor moral por medio del cual percibimos y declaramos la diferencia que existe entre varias cosas, de un mismo asunto o situación específica. Criterio o capacidad de distinguir.

  Si reflexionamos en estos términos, advertimos que no por reflexionar estoy meditando, y que aunque intente ser reflexiv@ no necesariamente haré un discernimiento de tal o cual situación o cosa.

  Por otro lado, si es verdad que una buena práctica de una puede llevarnos a la otra, esto es: meditar si requiere de un estado de reflexión profunda y de un discernimiento desde mí y con todos mis espacios.

  Por ejemplo: tener que elegir algo, discernir, te sintoniza con un estado de elección, de uso de tu pensamiento que te provoca un estado más reflexivo por un momento (cualquiera sea su duración) y pasado este y tomada la decisión, puedes o no seguir siendo reflexivo a la hora de tomar cada pequeña decisión de tu vida o puedes ir por la vida sin reflexionar casi nada aunque decidas o así lo parezca. Y, ninguna de estas dos acciones han requerido de un estado de meditación.

  Por el contrario, si decides practicar la meditación desde este amplio modo de verla, donde todo tu ser: capacidades, habilidades, posibilidades, están involucradas, si estarás en un proceso previo y hacia adelante de reflexión y discernimiento; que sutilmente se irán posibilitando dentro y sin ser una carga sino una liberación, te harán más liger@ y libre en tu cotidianeidad.

  Es desde esta certeza, que he discernido y decidido ofrecerte y ofrecerme este espacio de Meditación,  para vivir la felicidad en plenitud!.