Pranayama, palabra compuesta que en sánscrito significa: Prana: aire, respiración y Yama o Iama: control. Esto es el control de la respiración que conduce a la concentración y control del prana o energía vital.

  Vale decir, que aunque etimológicamente es el control de la respiración; el valor del pranayama en yoga tiene que ver con un significado más amplio, que es ese control de la respiración en donde se obtiene ese beneficio del prana que es la energía vital, energía del Universo (Cuarto peldaño de Patanjali).

  La respiración es vital para vivir y hay tres tipos desde esta clasificación: respiración clavicular, toráxica y abdominal. Cuando realizamos de manera efectiva todas estas, estamos ante una respiración completa. Luego tenemos que trabajar esa respiración para que en sintonía con el resto de las capacidades corporales y nuestra mente, activen o desactiven, equilibren…nuestra mente, cuerpo y corazón.

  Cada respiración es de valor según la situación que vivamos… pero la COMPLETA es superadora y nos prolonga vivir y vivir bien!

  Respiración clavicular: es aquella que llena solo la parte superior de los pulmones, en ella el movimiento de las clavículas es la que muestra que estamos ante este modo de respiración, elevándolas al coger aire. Es un modo poco eficiente, dado que agota por el poco aire en nuestro cuerpo y se utiliza al hablar rápida y sobresaltadamente, es agotadora y de corto alcance. De valor al acompañar a los otros tipos respiratorios.

  Respiración toráxica: es aquella que provoca la apertura de las costillas y la caja toráxica se expande. Al evitar que el aire baje al abdomen, se siente como se concentra e hincha el tórax. Esta respiración es más profunda, aunque no llena todo el pulmón.

  Respiración abdominal: es aquella que realizamos de manera inconsciente. Al utilizar la parte baja de los pulmones se llenan de aire, provocando que el diafragma baje y se hinche el abdomen. La intención es controlar el aire que entra de manera lenta, pausada y sin prisa.

  El aire se inspira y espira por nariz. En cada tipo de respiración el aire va por una zona del cuerpo utilizando una parte de los pulmones. Cuando los tres tipos de respiración se realizan a la vez, estamos en Respiración Completa, que es la ideal a la hora de practicar Pranayama.  Se realiza primero una respiración abdominal, luego toráxica y clavicular. Al vaciar los pulmones se hace de manera inversa.

  A través de la respiración trabajamos nuestro cuerpo y mente, movilizando zona clavicular, toráxica y abdominal, mejorando el flujo respiratorio y mejorando la intensidad y modo de nuestro aire. Todo esto equilibra nuestra energía y mejora nuestro estado mental y emocional. Así, hay pranayamas equilibrantes, estimulantes o relajantes. Pudiendo encontrar así, el pranayama que mejor se adapte a la necesidad de quien lo practique.

  Cuenta el pranayama separando los tiempos por puntos y entre paréntesis (1:2:2:1) Inspiro contando 1, pausa contando 2, expiro contando 2 y pausa contando 1). Si no hay pausa se omite el número o se coloca 0.

  Puraka: Inspiración.

  Antara Kumbhaka: pausa con los pulmones llenos.

  Rechaka: Espiración.

  Bahya Kumbhaka: pausa con los pulmones vacíos.

  Aunque la inspiración y espiración son habitualmente por nariz, en algunos pranayamas se respira por la boca, con fines específicos para soltar y equilibrar el cuerpo físico y sutil.

  Inspirar y Espirar, favoreciendo la búsqueda del estado que me equilibre. Si el tiempo, velocidad y acento está en la inspiración será más activante, si está en la exhalación será más relajante. (evitar hiperventilar). Es importante respirar sin forzar, buscando en cada ciclo el vaciado completo de los pulmones. En práctica de retener el aire, es recomendable no llenar totalmente los pulmones.

    El cuerpo irá respondiendo a la práctica, por lo que nuestra respiración abdominal, toráxica, clavicular: completa, se irá haciendo parte en cada pranayama, en la práctica general y alguna respiración en particular; al igual que respirar continuamente o de forma cortada.

Las pausas también irán incrementando en la medida de la práctica, comenzando quizá sin pausas y alargando estos momentos en la medida de mayor control respiratorio y personal.

  Los bandhas o cierres energéticos, se pueden trabajar en acuerdo con el pranayama.

  Es importante estar preparados convenientemente (asanas), tener las fosas nasales sin obstrucción (facilitadoras de pranayama) y evitar la hiperventilación (causante de cefaleas, mareos) a la hora de la práctica.

  Algunos beneficios:

  Físicos: mayor capacidad pulmonar, resistencia ante el esfuerzo, pérdida de fatiga, mayor capacidad de trabajo, mejoras digestivas, piel rejuvenecida.

  Mentales: pérdida de estrés, ansiedad, ira, agobio, nervios, capacidad para decidir, descanso sin disturbio mental.

  Emocionales: tranquilidad, relajación interna, paz mental, empatía, confianza, reposo y facilitador para el estado de meditación.

  Trabajar la respiración, no es simplemente respirar, supone una práctica concienzuda. Es importante una postura correcta: espalda recta, ojos cerrados (si tiene problemas para sentarse en el suelo, puede realizarse en una silla conservando la postura correcta: piernas a 90 grados, pies bien apoyados en el suelo, espalda recta). Observar: cómo respiras?, cómo sienes tu cuerpo?, quieres terminar ya? consigues relajarte? (Hazlo como si fueras un tercero, solo observador@).

  Si tu cuerpo lo permite, es ideal practicar pranayama en Padmasana (loto) o Ardha Padmasana (Medio Loto) (Ardha Padmasana) o cualquiera de las posturas que permiten un estado meditativo como Sukhasana (postura fácil),  Siddhasana (postura perfecta), Svastikasana (postura próspera), sin que sean un obstáculo, recordando que puede realizarse también en una silla. En el suelo, usar zafú, cojines es oportuno para estar más centrado y relajar psoas ilíaco y no perder calma. Es importante que las rodillas estén por debajo de la cadera a fin de no trabar el cuerpo y mandar señales de alerta al cerebro erróneamente.

  En cuanto al espacio para trabajar tu pranayama, no requieres música, dado que te distraería y es mejor escuchar la respiración, tampoco hacen falta inciensos que puedan ser obstáculo para las vías respiratorias.

   Y puedes hacer ejercicios de pranayama solos o en tu sesión de asanas, siendo recomendable hacerlo al comenzar para que el ritmo de las asanas no dificulte tu estado de respiración.

   Para realizarlo, utiliza tu mano derecha si eres diestr@, e izquierda si eres zurd@. Los dedos índice y corazón tocan las palmas de la mano: Vishnu Mudra o Prana Mudra, para poder tapar suavemente el orificio nasal mientras inhalamos por la otra narina. Tapona con el dedo pulgar una narina y la otra con el dedo anular y meñique. Mientras la otra mano, realizará Chin Mudra o Gyan Mudra, quedando dedos corazón, anular y meñique hacia afuera y arriba mientras el dedo pulgar toma al dedo índice, colocándose la mano sobre la rodilla con la palma hacia arriba.

  Pueden realizarse prácticas previas, como es: recostarse en la esterilla y observar la respiración completa y por partes, inhalar lentamente y exhalar con fuerza y a la inversa, practicar respiraciones cortadas y observar el movimiento corporal, exhalar en las pausas respiratorias siguiendo un ritmo musical o con las palmas.

  Teniendo ya contacto con nuestro cuerpo y prana, podemos realizar algunos pranayamas como son: 

  Energizante/Vitalizante: Kapalabhati, Surya Bedhana (respiración solar).

  Equilibrante: Nadi Sodhana (Anuloma Viloma).

  Relajante: Ujjayi, Chandra Bedhana (respiración lunar), Sitali, Sitkari, Brahamari. 

  Pranayama, al igual que toda la práctica yóguica podemos practicarla con niñ@s, ayudando a su equilibrio emocional y mejorando su estado de respiración y con él todo su cuerpo.

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