Es fácil pensar a personas adultas haciendo yoga, aunque muchas veces quienes se plantean este desafío, se sienten un poco trabados por prejuicios respecto de su propio físico, habilidades como la flexibilidad o estados mentales como la capacidad de estar en reposo.
Si bien el yoga trabaja nuestras capacidades, habilidades, emociones, juicios; todo esto es de modo paulatino, libre respecto de cada persona y dentro de un marco de respeto desde un@ mism@, en donde todo progreso se hace visible en cada sesión y en el tiempo, y no hay límite para mejorar… siempre respecto de un@ mism@.
Y desde ahí, plantearnos niveles como una mirada a nuestro punto de partida y el de llegada, que será alcanzable y renovable en la medida que continuemos conociéndonos y haciendo camino en la vida: el yoga.
Por esto y más, te invito a compartir este espacio de meditación, relajación, interiorización y profundización en ¡nuestra-tú clase de yoga!